A psicanálise, desde seus primórdios com Sigmund Freud, tem nos convidado a uma jornada de autoconhecimento e compreensão das profundezas da mente humana. O conceito de inconsciente, revolucionário em sua época, permanece como um pilar fundamental para desvendar os mistérios que nos habitam, influenciando nossos pensamentos, sentimentos e comportamentos de maneiras que muitas vezes escapam à nossa percepção consciente. Na Escola Paulista de Psicanálise (EPP), dedicamo-nos a revisitar esses fundamentos, buscando suas ressonâncias e aplicações nas complexidades do mundo atual, um convite constante à reflexão e ao aprofundamento.
Em um mundo que se acelera e se complexifica a cada dia, a psicanálise se mantém como uma bússola fundamental para a compreensão da experiência humana. A EPP – Escola Paulista de Psicanálise convida a todos para um colóquio de abertura que propõe uma reflexão profunda sobre “O lugar da Psicanálise no século XXI”. Este evento, que se aproxima rapidamente, é uma oportunidade ímpar para revisitarmos os fundamentos de nossa disciplina e projetarmos sua relevância para os desafios atuais.
A psicanálise, desde suas origens com Sigmund Freud, nos convida a uma incessante exploração dos recônditos da mente humana, especialmente daquele território vasto e enigmático que denominamos inconsciente. Este conceito revolucionário, que desafiou as noções de racionalidade e controle, permanece como um dos pilares mais instigantes para a compreensão da subjetividade e do sofrimento psíquico. Na Escola Paulista de Psicanálise (EPP), compreendemos a importância de revisitar essas fundações, não como dogmas, mas como fontes perenes de inspiração e questionamento, que nos permitem dialogar com as complexidades do mundo atual.
A obra de Sigmund Freud, com sua revolucionária exploração do inconsciente, permanece como um dos pilares mais robustos para a compreensão da mente humana e suas complexas dinâmicas. Ao longo de mais de um século, suas ideias continuam a provocar, inspirar e desafiar, encontrando novas ressonâncias em um mundo em constante transformação. Na Escola Paulista de Psicanálise (EPP), compreendemos a importância de revisitar esses fundamentos, não apenas para honrar seu legado, mas para extrair deles novas compreensões que iluminem as questões da nossa época. O inconsciente freudiano, longe de ser uma relíquia histórica, é um conceito vivo que nos convida a uma reflexão contínua sobre o que nos move e nos constitui.
A Gênese do Psiquismo nas Relações ObjetaisA psicanálise, em sua jornada de compreensão do psiquismo humano, encontrou em Melanie Klein uma voz singular e profundamente inovadora. Sua obra, que se debruçou sobre a vida psíquica infantil, revolucionou a forma como entendemos a constituição do sujeito, deslocando o foco para as relações objetais primárias. Klein nos convida a uma imersão nas fantasias inconscientes mais arcaicas, onde o bebê, desde o nascimento, já estabelece complexas interações com seus primeiros objetos – o seio materno, a mãe – que não são meras representações, mas entidades psíquicas com as quais se relaciona. Este universo interno, povoado por objetos parciais e totais, é o palco onde se desenrolam os dramas fundantes de nossa subjetividade, moldando a estrutura de nossos afetos e conflitos futuros.
Em um mundo que se acelera a cada instante, onde as tecnologias redefinem nossas interações e as estruturas sociais se mostram cada vez mais fluidas, a psicanálise se vê constantemente desafiada a reafirmar sua pertinência. A Escola Paulista de Psicanálise (EPP) convida a todos para um colóquio de abertura que propõe uma reflexão profunda sobre “O lugar da Psicanálise no século XXI”. Este encontro é uma oportunidade ímpar para examinarmos como os conceitos freudianos e seus desdobramentos continuam a oferecer lentes valiosas para a compreensão do sofrimento humano e das complexidades da subjetividade em nossa era.
A prática psicanalítica, em sua essência, é um convite à profundidade do ser, um mergulho nas complexidades da mente humana que se inicia e se sustenta por um elemento primordial: a escuta. Longe de ser uma mera captação de sons e palavras, a escuta psicanalítica se configura como uma arte, uma postura ética e uma ferramenta terapêutica indispensável. Ela exige do analista uma abertura singular, uma capacidade de suspender julgamentos e preconceitos, permitindo que o discurso do paciente se desdobre em sua plenitude, revelando não apenas o que é dito, mas também o que é silenciado, o que é sentido e o que pulsa nas entrelinhas da experiência.
Ale Esclapes -
Hablar de un framework es hablar de una forma de pensar antes que hablar de una teoría. Un framework no es un conjunto de respuestas; es una arquitectura que organiza preguntas. En las ciencias y en las tecnologías, los frameworks surgen cuando percibimos que una teoría ya no es suficiente para lidiar con la complejidad de lo real. Ofrecen una estructura mínima de orientación —un conjunto de herramientas, notaciones y procedimientos— que permite explorar fenómenos sin reducirlos inmediatamente a una explicación definitiva. En el campo del psicoanálisis, esta idea encuentra un terreno especialmente fértil. El trabajo del analista no consiste en aplicar teorías sobre un paciente, sino en explorar una experiencia emocional viva, singular e irrepetible. En este sentido, el framework psicoanalítico propuesto por Leandro Stitzman busca justamente eso: crear un campo instrumental de observación que permita al analista pensar, observar y operar con los hechos de la clínica sin aprisionarlos prematuramente en interpretaciones teóricas. Se trata menos de una doctrina y más de una tecnología de investigación de la mente.
Dentro de esta propuesta surge el sistema de notación X12, que puede considerarse uno de los movimientos más originales del psicoanálisis contemporáneo. Desde Bion sabemos que el psicoanálisis necesita instrumentos de pensamiento que permitan registrar y organizar la experiencia emocional sin destruirla en el proceso. La famosa Grid bioniana fue un intento pionero en ese sentido. El X12 continúa ese camino y lo expande: crea un sistema en el cual la experiencia emocional puede ser traducida en datos operacionales, preservando su naturaleza cualitativa. La base de este movimiento se encuentra primero en los modelos bionianos —especialmente en la relación entre O, la realidad emocional última, y K, el conocimiento que construimos a partir de ella. Posteriormente, Stitzman introduce el concepto de entrelazamiento, que describe la forma en que las experiencias emocionales, las relaciones y los significados se interconectan en la vida psíquica. Con ello, el psicoanálisis gana algo raro en su campo: un modo de registrar transformaciones emocionales sin reducirlas a meras categorías teóricas.
Hoy, Framework y X12 constituyen una de las bases estructurales de la formación de analistas en la EPP – Escola Paulista de Psicanálise. Ambos no se presentan como un sistema cerrado, sino como un conjunto de herramientas de trabajo. Son suficientemente flexibles para ser utilizados de acuerdo con la necesidad de cada situación: un determinado momento clínico, una tarea específica o un problema que exige una forma particular de observación. El objetivo no es construir una nueva ortodoxia psicoanalítica. El objetivo es más simple —y más exigente—: que nuestros analistas puedan atender mejor a sus pacientes mañana que hoy. Framework y X12 funcionan como instrumentos de aprendizaje continuo que amplían la capacidad de observación y permiten refinar la práctica clínica a lo largo del tiempo.
Quizás una de las consecuencias más importantes de este enfoque sea precisamente aquello que no pretende ser. Framework y X12 no cargan con el peso epistemológico de una teoría totalizante. Una teoría suele exigir que el mundo quepa dentro de ella; crea normas, define desviaciones y establece territorios de certeza. Bion ya había advertido este peligro de manera contundente en Atención e Interpretación, al afirmar que el modelo médico no sirve para el psicoanálisis. La clínica no es un sistema de diagnóstico y tratamiento basado en categorías fijas. Es un campo de exploración de lo desconocido. Un framework preserva esa apertura: no dice al analista qué debe encontrar; ofrece herramientas para que pueda ver mejor aquello que aún no sabe que está allí.
Es justamente esta apertura la que hoy permite dar un paso adicional: llevar el psicoanálisis más allá del consultorio tradicional. Estamos construyendo una estructura capaz de transformar experiencia emocional en datos útiles para mejorar la salud mental en las organizaciones. Esto no significa reducir el psicoanálisis a números, sino crear instrumentos que permitan observar patrones emocionales colectivos y utilizarlos como base para intervenciones más inteligentes en el mundo del trabajo. De este modo, el alcance del psicoanálisis se amplía. El resultado es doble: un paciente mejor atendido en la clínica y un trabajador con mejores condiciones emocionales en su entorno laboral.
Pero esta expansión tiene un precio. El precio de la libertad. La teoría ofrece un refugio emocional relativamente seguro: proporciona respuestas estables, delimita fronteras y protege al analista de la angustia de lo desconocido. Un framework no ofrece esa seguridad. Al contrario, nos coloca constantemente ante la necesidad de elegir: elegir cómo observar, cómo pensar y cómo actuar. Esto implica vivir de forma permanente aquello que Bion llamó cambio catastrófico: momentos en los que el pensamiento necesita reorganizarse frente a la aparición de nuevos hechos emocionales.
Mientras muchas teorías psicoanalíticas permanecen epistemológicamente estables —y a veces estáticas—, el framework nos invita a algo más arriesgado: elegir continuamente nuestra propia epistemología. Nos obliga a pensar nuevamente, a reorganizar nuestras herramientas y a abandonar certezas cuando dejan de servir a la experiencia. Al final del día, trabajar con un framework significa aceptar una condición rara en la tradición psicoanalítica: permanecer en transformación. Ser, intelectualmente, aquello que la cultura popular brasileña expresó de forma tan simple como profunda: una metamorfosis ambulante.
Na vastidão da prática clínica psicanalítica, um elemento se destaca como o verdadeiro alicerce de qualquer intervenção eficaz: a escuta. Longe de ser um mero ato de ouvir, a escuta psicanalítica constitui uma habilidade complexa e profundamente humana, que exige do analista uma postura de abertura radical e uma suspensão de julgamentos. É por meio dessa escuta atenta e flutuante que o inconsciente do paciente pode começar a se desvelar, permitindo que as narrativas fragmentadas e os silêncios carregados de significado encontrem um espaço para serem acolhidos e elaborados. Este é o ponto de partida para qualquer processo de transformação.
Em um mundo que se transforma em velocidade vertiginosa, marcado por avanços tecnológicos, novas configurações sociais e desafios existenciais sem precedentes, a psicanálise é constantemente interpelada sobre seu papel e sua pertinência. Longe de ser uma disciplina estática, ela se mostra um campo de conhecimento dinâmico, capaz de dialogar com as complexidades do século XXI, oferecendo lentes únicas para a compreensão do sofrimento humano e das dinâmicas que nos atravessam. A EPP convida a todos para refletir sobre como a psicanálise não apenas resiste, mas floresce, ao se adaptar e interpretar as novas manifestações do inconsciente em nossa era.
Por Rodrigo Lopes Barreto -
Era uma tarde de seis de maio, o céu estava nublado e um grupo de pessoas se dirigia ao Jardim Cristina, bairro afastado do centro onde aconteceria o grande evento do dia. Lá residia o Sr. Astolfo, renomado incorporador, que havia anunciado que naquele dia receberia o famoso médico austríaco que fundou a psicanálise. Cerca de trinta pessoas aguardavam o início do evento, tinha psicanalista, influencer, estudante, comediante... Era uma casa simples e os ouvintes foram recebidos em uma garagem desativada, as paredes alternavam tinta amarela desbotada com áreas de mofo. Havia uma pequena mesa e uma cadeira, nela estava sentado o incorporador, tinha os olhos fechados. Às três horas em ponto ele abriu os olhos, sorriu e agradeceu a presença de todos, de repente suas feições se tornaram sérias, ele cruzou as pernas e sua postura ficou mais ereta. Todos ficaram em silêncio e assustados. Após alguns minutos encarando a audiência ele começou a falar, em português perfeito, mas com forte sotaque dos nativos de língua germânica. Não tenham medo, disse. O silêncio continuou... Eu sei que vocês têm dúvidas, a hora de perguntar é agora, disse com voz assertiva. Um rapaz ao fundo, com cara de desespero disse ao ver que todos continuavam quietos: Boa tarde Sr. Freud! Estou no primeiro ano de formação em psicanálise e tenho muitas perguntas! Pois comece, disse o incorporado.
Rapaz desesperado- Difícil escolher uma, são tantas questões técnicas e teóricas que nem sei por onde começar... Mas vamos lá, o que é o inconsciente? Incorporado- Meu jovem, você já começa com uma pergunta dessas? Vou tentar ser sucinto se não só vou responder uma pergunta. O inconsciente é uma instância do aparelho psíquico, as pessoas acham que ele apenas contém traumas, mas ele guarda memórias, registros, e vivências que foram suprimidas do consciente. Ele também guarda todos os desejos pulsionais. O inconsciente é atemporal, lá impulsos instintuais completamente antagônicos convivem tranquilamente e a realidade externa é substituída pela realidade psíquica. Ele contém processos inacessíveis à consciência, mas que a influenciam, e se tornam sonhos, atos falhos, repetições, sintomas... Nosso trabalho é tornar essa influência conhecida pelo paciente, buscar o que foi reprimido.
Rapaz desesperado- O senhor está falando de repressão?
Incorporado- Sim, e temos dois tipos de repressão. A repressão primária é do inconsciente, fundacional e a base dos recalques. Também temos a repressão secundária, ou propriamente dita, que atinge ideias e impulsos similares ou que se alinham ao que foi recalcado inicialmente. Ela age na fronteira do inconsciente com o pré-consciente, provocando consideráveis distorções. Deste processo derivam representações que podem chegar ao consciente, como formações substitutas e sintomas. Um impulso pode ser reprimido quando sua meta instintual produz desprazer ao invés de prazer, porém o representante deste instinto segue existindo no inconsciente. A repressão atua de forma altamente individualizada e seu trabalho gasta muita energia psíquica, tudo que gera um investimento de muita energia psíquica tende a se aproximar do inconsciente e o que reduz essa energia sofre um distanciamento ou uma deformação. Esses representantes instintuais, de acordo com o montante afetivo podem ser inteiramente suprimidos, aparecer como um afeto ou ser transformado em angústia. A angústia é a falha da repressão. É muito interessante como o limite do prazer e desprazer é tênue, já repararam que em uma piada trazemos de forma prazerosa algo que produz claro desprazer, e... (Comediante interrompe o Incorporado).
Comediante- De piada eu entendo seu Sig! Esses dias perguntaram para minha mulher o que ela mais gostava que eu fizesse por ela. A resposta: TRANSFERÊNCIAS. (a plateia riu nervosamente).
Incorporado- Faz-me rir o cavalheiro com esse interessante jogo de palavras entre transferências de dinheiro e transferências de afeto.
Rapaz desesperado- Já que o colega trouxe o tema, fale-nos um pouco sobre a dinâmica da transferência...
Incorporado- Vamos lá, apenas algumas de nossas pulsões passaram pelo desenvolvimento psíquico completo, parte delas são detidas no inconsciente e só se expandem na fantasia. Novas representações e reedições dessas expectativas são repetidas na medida em que nos relacionamos com outros indivíduos em nossa vida. Esse investimento em terceiros também se repetirá no tratamento psicanalítico, e a isso chamamos de transferência. A transferência pode ser positiva, manifestando admiração e confiança, mas também pode ser negativa e precisa ser reconhecida adequadamente, sempre que nos aproximamos de um complexo patogênico, a porção capaz de transferência é empurrada para a consciência e defendida, surgindo apenas como uma expressão da resistência. Como o paciente confessará demandas direcionadas ao psicanalista? Entenderam a armadilha? (um psicanalista bem alto se levanta, é o típico feio bonitão).
Psicanalista feio bonitão- E quanto ao amor transferencial?
Incorporado- Precisamos entender que este enamoramento não é devido ao nosso charme ou ótima personalidade, mas sim forçado pela situação analítica e carece de realidade. Ele atrapalha o tratamento psicanalítico, e a resistência tem grande participação no seu surgimento. Por vezes aparece num momento em que o paciente precisa recordar ou admitir uma parte muito desconcertante e recalcada de sua vida. Não devemos incentivar, nem adotar uma postura repressora a este sentimento, devemos nos manter de forma neutra e cuidar do ambiente analítico. Eu tenho que tirar esse afeto do campo moral e colocar no campo analítico, temos que pensar como uma estrutura que se repete (uma psicanalista usando um lindo macacão de linho se levanta).
Psicanalista do macacão de linho- Falando em repetir, gostaria de lhe agradecer, seu texto. Lembrar, Repetir e Perlaborar marcou profundamente a minha formação psicanalítica.
Incorporado- Fico lisonjeado, tenho muito orgulho deste texto. Fiz ele em 1914, conforme minha técnica evoluía a partir da ideia inicial de preencher lacunas na lembrança e vencer resistências, visando a superação dos recalques, acreditava que somente lembrando, ou seja, chegando ao consciente haveria uma mudança. Na prática, observei que o analisando nem sempre se lembra do que foi esquecido e recalcado, mas ele atua com aquilo, e o reproduz como algo que ele repete, sem saber o que é. Ele repete ao invés de lembrar. A repetição também ocorre no processo de transferência, use deste evento para conter esta tendência, nomear as resistências desconhecidas e a partir daí perlabora-las. Perlaborar é um trabalho contínuo, difícil e exige paciência.
Rapaz desesperado- Que conselhos técnicos o senhor me daria acerca do tratamento psíquico?
Incorporado- Bem amplo esse tema, mas vou tentar elencar algumas orientações básicas. Pra começar acomode o paciente em um divã, sente-se atrás dele, e peça que sempre lhe diga o que vier à cabeça. Nunca ceda ao pedido de indicar sobre o que falar. Evite ficar anotando em demasia, registre pequenos dados ou conteúdos de sonhos, seria desumano lembrar de absolutamente tudo o que o paciente nos conta, confie na atenção flutuante, ouça o que o paciente diz e se entregue à sua memória inconsciente. Coloque de lado seus afetos pessoais, amplie ao máximo sua assistência e use tudo que foi dito para fins de interpretação, dirija para o inconsciente emissor do doente o seu próprio inconsciente enquanto órgão receptor. Sintonize-se com seu cliente. Muito importante, tenha conhecimento de seus complexos próprios. Faça sua análise pessoal, cada recalque mal resolvido do analista se constitui um ponto cego em sua percepção analítica. Tenha consciência da importância da transferência e faça o manejo dela de forma adequada. Seja tolerante diante da fraqueza do doente, não o force demais no rumo da sublimação. Jamais dê tarefas ao doente fora do espaço psicanalítico, isso pode causar intelectualização excessiva do processo. Nunca busque a concordância ou apoio de pais ou familiares do doente.
Rapaz desesperado- E alguma orientação especial no início do tratamento?
Incorporado- Recomendo que você faça uma espécie de ‘test drive’ com seu cliente, um período probatório para decidir se ele é bom candidato à psicanálise. Não aceite familiares, ou pessoas com relações sociais ou de amizade como pacientes, isso hoje é obvio, mas em 1913 não era. Não se surpreenda com posturas céticas ou absolutamente crédulas ao nosso método, a desconfiança do paciente em si já é um sintoma e é normal a resistência se manifestar das mais diversas formas. Cobre pelo seu ofício! Já repararam que o dinheiro é tratado com a mesma dubiedade que os assuntos sexuais? Abdique desta falsa vergonha e trate deste assunto com a mesma e óbvia honestidade para a qual vamos educa-lo em relação à vida sexual. Não responda ou faça previsões acerca da duração do tratamento, sabemos que o processo será longo. Não se importe em extrair do doente narrativas sistematizadas, cada pedaço da história será repetido e contado novamente, um paciente que prepara com detalhes a narrativa da sessão pode dar a impressão de empenho, mas no fundo é proteção e resistência. Conversar com amigos e familiares sobre o processo deve ser desaconselhado, porque poderiam aflorar nessas conversas ideias que seriam melhor aproveitadas no espaço psicanalítico. Sempre esteja atento à transferência, mas deixe este tema intocado enquanto as informações do paciente se derem sem interrupções. As comunicações ao paciente só devem ser iniciadas quando se tiver instalado uma transferência produtiva, faça-as apenas quando o analisando estiver quase lá, e quando as fizer evite posturas moralizantes e não atue como representante de uma parte interessada externa. Fique atento, a comunicação de um material recalcado suscitará resistências antes de se estabelecer um processo de pensamento eficaz.
Rapaz desesperado- O que o senhor acha da psicanálise selvagem?
Incorporado- Na época que cunhei esse termo, o selvagem se referia a colegas médicos que praticavam a psicanálise sem o conhecimento adequado das técnicas psicanalíticas, sem se atentar às nuances e enfocando de forma exacerbada no fator somático sexual. Essa técnica precisa ser aprendida com aqueles que já a dominam. O selvagem em questão não se atentava que o desconhecido era na verdade um saber impedido no consciente, o que por vezes era comunicado de forma inadequada e gerando uma grande piora do sofrimento, para haver uma comunicação é preciso que o doente se aproxime do recalcado por uma preparação adequada e que ele tenha se apegado ao médico, estamos falando novamente de transferência, e isso demanda tempo. Eu agora falo diretamente ao tiktoker sentado ali (aponta um rapaz magrinho de cabelo platinado), pare com suas dancinhas psicanalíticas e vá fazer uma formação decente! De repente o incorporador fechou os olhos, seu semblante ficou mais relaxado, ele abriu os olhos e disse que a sessão havia acabado. Freud deixou o incorporador e se prometeu nunca mais voltar ao Jardim Cristina... Para onde ele foi eu não sei, espero que esteja feliz e de preferência bem longe do Jung.
Na complexidade da experiência humana, a psicanálise se ergue como um farol, iluminando os caminhos intrincados do inconsciente. Contudo, o que sustenta essa exploração profunda e transformadora é um elemento fundamental, muitas vezes subestimado em sua profundidade: a escuta. Mais do que um simples ato de ouvir, a escuta psicanalítica é uma arte, uma técnica e, acima de tudo, um fundamento ético que molda cada encontro clínico, permitindo que o indizível encontre um espaço para ser acolhido e elaborado. É um convite à presença plena, à suspensão de julgamentos e à abertura para a singularidade de cada sujeito que busca o divã.