EPP - Escola de Profissionais da Psicanálise

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Hacia una clínica del entre: diálogo posible entre Bion, Lacan y Jorge Forbes

admin Artigos 14 outubro 2025
Por Richer Bustos Olórtegui -  Resumen El presente artículo propone un diálogo entre tres perspectivas psicoanalíticas que, en apariencia, pertenecen a epistemologías incompatibles: la teoría del pensamiento emocional de Wilfred Bion, la teoría del significante de Jacques Lacan y la clínica contemporánea del acontecimiento propuesta por Jorge Forbes. Se sostiene que, más allá de sus diferencias conceptuales, existe una convergencia ética y técnica centrada en la posición del analista como aquel que no sabe a priori, y que esta convergencia puede enriquecer la práctica clínica contemporánea. El artículo explora la posibilidad de una “clínica del entre”, donde distintas epistemes dialogan sin fusionarse, guiadas por una ética común del no-saber. Palabras clave: Bion, Lacan, Jorge Forbes, inconsciente, epistemología, ética, clínica psicoanalítica 1. Introducción: el problema de la pureza epistémica En la formación psicoanalítica es frecuente escuchar que ciertas escuelas no pueden mezclarse sin caer en una “aberración teórica”. En particular, se considera que las propuestas de Bion y Lacan son incompatibles: el primero parte de una epistemología del pensamiento emocional, mientras el segundo desarrolla una epistemología del significante estructural. Sin embargo, la práctica clínica muestra que los pacientes actuales no se presentan dentro de fronteras teóricas. En el espacio analítico, el sufrimiento psíquico convoca simultáneamente dimensiones emocionales, simbólicas y existenciales. Frente a esta complejidad, la pregunta no es si las escuelas pueden mezclarse, sino si es posible sostener una práctica ética capaz de moverse entre epistemes distintas sin perder su rigor. Este artículo parte de una hipótesis sencilla: El analista que mantiene una posición de no-saber a priori, respetando la ética de cada epistemología, puede articular productivamente las enseñanzas de Bion, Lacan y Forbes, enriqueciendo su clínica.   2. Dos epistemologías distantes, una ética convergente 2.1. Bion: pensar lo impensado En la tradición inglesa, Bion desarrolla una metapsicología del pensamiento fundada en la experiencia emocional. Su noción de “función alfa” describe la capacidad de transformar los elementos sensoriales brutos (elementos beta) en pensamientos soñables y pensables. El analista debe ofrecer una función de continente, permitiendo que el paciente transforme la confusión emocional en experiencia pensada. Su célebre recomendación técnica —“sin memoria, sin deseo y sin comprensión”— expresa una ética radical: el analista suspende todo saber previo para recibir lo desconocido. Solo así puede emerger el pensamiento genuino, no como explicación, sino como acto de metabolización emocional. 2.2. Lacan: el no-saber estructural Desde una epistemología estructuralista, Lacan redefine el inconsciente como “estructurado como un lenguaje”. El saber inconsciente no es un contenido reprimido, sino un saber que habla sin saberlo. El analista no posee ese saber, sino que sostiene el lugar donde el sujeto lo supone (sujeto supuesto saber). Por tanto, el analista lacaniano no interpreta desde un saber, sino que opera desde un no-saber estructural. Su función no es explicar, sino hacer posible que el decir del sujeto produzca su propio saber. 2.3. Jorge Forbes: saber-hacer con lo real Jorge Forbes, discípulo de Lacan, desplaza esta posición al contexto del siglo XXI. Frente al sujeto contemporáneo —fragmentado, sin grandes narrativas, confrontado al exceso de elección y goce—, Forbes propone una clínica del acontecimiento. El analista, dice él, no sabe sobre el sujeto, pero sabe hacer con lo que el sujeto dice. Se pasa del no saber al saber-hacer, es decir, una capacidad técnica y ética de operar en la incertidumbre, sin pretensión de verdad, pero con responsabilidad ante lo real.  3. El diálogo posible: una clínica del entre A pesar de las diferencias entre estos autores, encontramos una convergencia ética profunda: Dimensión Bion Lacan Forbes Posición del analista Sin memoria, sin deseo, sin comprensión No saber estructural (sujeto supuesto saber) Saber-hacer con lo real Fuente del saber Pensamiento emocional Estructura significante Acontecimiento del sujeto Finalidad clínica Capacidad de pensar la experiencia Subjetivación del deseo Creación de un estilo singular Ética Tolerar lo desconocido No imponer sentido No cerrar el acontecimiento Lo que converge no es la teoría del aparato psíquico, sino la posición ética frente al saber.En los tres casos, el analista no dirige el proceso; lo soporta. El saber no se aplica; acontece en la experiencia compartida.  4. Implicaciones clínicas En la práctica, esta “clínica del entre” permite una escucha más compleja y respetuosa del sujeto: • Cuando el paciente no puede pensar lo que siente, el analista puede operar bionianamente, conteniendo la experiencia bruta. • Cuando el decir se articula en significantes y repeticiones, la escucha lacaniana permite leer la estructura de su deseo. • Cuando el paciente comienza a inventar un modo singular de vivir, el pensamiento de Forbes ayuda a acompañar el acontecimiento sin clausurarlo. No se trata de sincretismo, sino de elasticidad teórica con rigor ético.Cada paradigma ofrece una lente distinta, pero el centro sigue siendo el mismo: el acontecimiento subjetivo.  5. Ética y pensamiento: más allá de las escuelas Freud fundó un método; Lacan lo radicalizó; Bion lo volvió experiencia; Forbes lo proyectó hacia la contemporaneidad.Cada uno pensó el psicoanálisis desde una condición del no-saber, pero con matices: • Freud: “recordar, repetir y elaborar” (saber por reconstrucción).• Bion: “pensar lo impensado” (saber por transformación).• Lacan: “dejar hablar al inconsciente” (saber por estructura).• Forbes: “hacer con lo que acontece” (saber por invención). Lo que une estas perspectivas es la ética del pensamiento abierto, una ética que privilegia la presencia del analista más que su teoría.  6. Conclusión: una ética del entreEl psicoanálisis del siglo XXI exige pensar más allá de las fronteras institucionales. No se trata de unir teorías, sino de permitir que se tensionen sin destruirse.La tensión entre Bion, Lacan y Forbes puede vivirse como un espacio fértil, donde el analista se deja afectar por múltiples modos de saber, sin aferrarse a ninguno.La clínica del entre no busca coherencia teórica, sino coherencia ética: sostener el vacío, escuchar el decir, tolerar lo impensado, y acompañar el acontecimiento.En esa intersección —entre pensamiento y lenguaje, entre emoción y estructura—es donde el análisis acontece.

Nyx, Hypnos e Morfeu... Interpretando sonhos

admin Artigos 14 outubro 2025
Por Marcio Carvalho -  “Dorme, filho de Atreu, domador de cavalos, mas não dormem os conselhos de Zeus, que muito te ama. Manda-me ele, que do alto do Olimpo cuida de ti com benevolência, para dizer-te que deves armar imediatamente os fortes aqueus, pois agora poderá tomar a cidade dos troianos. Os imortais que habitam o Olimpo já não estão mais divididos em suas vontades. Hera conseguiu persuadi-los a todos. A sorte dos troianos está selada. Toma esta palavra a peito e não a esqueças.”O trecho acima está contido nos versos 1 a 34 do Livro II da Ilíada de Homero. Nesta obra, Agamêmnon tem um sonho premonitório, mas enganoso, enviado por Zeus que desejava, na verdade, destruir os Aqueus, um dos principais povos da Grécia antiga.Os estados oníricos, até bem próximo da obra magna de Freud, “A interpretação dos sonhos” de 1900, eram majoritariamente interpretados como uma mensagem externa, fosse ela sobrenatural, profética ou divina. Na antiguidade, vários foram os autores que conferiram aos sonhos tais qualificações. Heródoto, Historiador grego do século V a. C., atribuiu funções premonitórias e moralizantes aos sonhos dos Reis Xerxes, da Pérsia, e Creso, da Lídia, durante os seus confrontos pelo poder. Eurípedes, Ésquilo e Sófocles, poetas e – ou dramaturgos gregos interpretavam os sonhos como manifestações do além, geralmente agregando ao sonhado algum sentimento de culpa. No século II d.C., Cláudio Galeno, médico e filósofo de origem grega, liga os processos oníricos ao corpo e à saúde conferindo-lhes uma aura clínica. Santo Agostinho de Hipona em sua obra Confissões, do séc. IV, interpreta os sonhos como manifestações da alma, unindo-os à Deus e ao pecado. Já para Dante Alighieri, poeta florentino do século XIV, os sonhos seriam revelações místicas e espirituais, não devendo ser caracterizadoscomo fenômeno psíquico único. Em todas estas situações, conforme demonstrado, os estados oníricos eram interpretados como uma manifestação eminentemente heterônoma do ser humano. É na idade das luzes ou “Iluminismo” que se iniciam as mudanças de pensamento que nos conduzem às interpretações atuais sobre a dinâmica dos sonhos. O momento pré-psicanalítico moderno onde o sonho começa a ser visto como uma representação psíquica, simbólica e pertencente ao mundo interior de cada indivíduo passa por Montaigne, Descartes, Voltaire, Diderot e muitos outros pensadores modernos. Cabem a Carl Gustav Carus, médico, anatomista, filósofo e pintor alemão, no entanto, as primeiras observações que revolucionariam a interpretação dos sonhos. Para Carus, a maior parte da atividade da alma seria inconsciente, sendo esta partição da mente humana a base da nossa vida psíquica. Nossos sonhos seriam uma expressão, pois, deste âmago profundo. Os processos oníricos deveriam ser considerados, desta forma, como símbolos da interioridade psíquica, representando janelas para o oculto. Por fim, o mesmo Carus afirmava que os sonhos utilizariam imagens oníricas, poéticas e simbólicas para a manifestação de conflitos, desejos e experiências do homem.A visão de Freud era distinta daquela fornecida por Carus, pois, para o psicanalista austríaco, nos primórdios de suas observações, o inconsciente era um sistema estruturado de desejos reprimidos. Talvez por desejar firmar a psicanálise como uma ciência empírica da mente e não como uma parte da tradição médico-filosófica romântica ou idealista da Alemanha, Sigmund Freud tenha se afastado propositalmente de Carl Gustav Carus, considerando-o, assim, um filósofo especulativo. A identificação positiva de Freud se alinhava principalmente com Artemidoro de Daldos, escritor grego do século II d.C. que foi o primeiro a formular a hipótese de que os sonhos representavam uma linguagem simbólica natural sendo, desta forma, passíveis de decifração regular e sistemática. Freud escreveu: “Artemidoro é, a meu ver, de todos os autores antigos sobre sonhos, o único digno de interesse.” Aristóteles foi outro dos autores enaltecidos por Freud. Contrapondo-se ao psicanalista austríaco, Carl Jung, em sua obra “Tipos Psicológicos” de 1921, afirma, no entanto, que “A ideia de um inconsciente como fundamento da vida anímica teria sido expressa de forma clara e sistemática por Carl Gustav Carus.” O psicanalista suíço e ex-discípulo de Sigmund Freud – a ruptura ocorreu em 1913 – termina por dar o devido valor e reconhecer a real importância deste autor para o nosso melhor entendimento do aparelho psíquico humano.Para a psicanálise, o sonho não é um produto aleatório do nosso aparelho psíquico. São, na verdade, estruturas notoriamente complexas, enigmáticas, mas passíveis de interpretação, pois representam a realização disfarçada de um desejo inconsciente, repressões, traumas e ou conflitos que foram obrigados a escapar à consciência. É de William Shakespeare, em “A Tempestade”, a citação de que “Somos feitos da mesma matéria que os sonhos”. Sigmund Freud postulou que os sonhos devem ser considerados a via régia para o inconsciente, sobretudo porque nossas defesas e censuras encontram-se atenuadas durante o estado de adormecimento. A formação de um compromisso entre o desejo inconsciente e a censura imposta pelo Superego de um indivíduo será a base para a criação de uma estrutura onírica camuflada pelo forte emprego de imagens e símbolos. Nesta elaboração, podem ser aproveitados fragmentos do estado de vigília e memórias oriundas da nossa infância e juventude. A parte lembrada e narrada pelo sonhador, mais fresca ao acordar, representa seu conteúdo manifesto. Já os significados ocultos e os desejos inconscientes que deram origem ao sonho estarão contidos em uma partição onírica intitulada de conteúdo latente. A partir da primeira, buscaremos compreender a segunda através, principalmente, de uma análise paulatina e fragmentada por blocos e do uso da livre associação. Gáston Bachelard, filósofo francês, disse que “O sonho é o teatro onde o sonhador é ao mesmo tempo o palco, o ator, o diretor, o público e o crítico do espetáculo”. Adicionalmente, lembremo-nos que o sonho também opera como um guardião do sono, impedindo-nos de despertar.Ninguém afirmou que a tarefa de desvendar os sonhos seria fácil. Mas também não se trata, por outro lado, da reedição do Mito de Sísifo e sua correlação com trabalhos repetitivos e impossíveis. Com o objetivo de driblar a censura psíquica que se opõe à manifestação das representações ligadas a um dado desejo, a mente humana lança mão de recursos para distorcer e disfarçar o impulso que determinou a formação do estado onírico. Condensação, Deslocamento, Dramatização, Simbolização e Elaboração Secundária, são as principais escaramuças empregadas pelo nosso inconsciente para driblar as defesas internas contra a sua expressão. Antes de conceituarmos todos estes termos, no entanto, remarquemos que “Todos os sonhos têm o sonhador como centro. Os sonhos são absolutamente egoístas”, conforme afirmou Freud. Segue, a partir de agora, uma síntese dos principais trabalhos oníricos:   Trabalho do Sonho - Definição e Objetivo Principal Condensação         - Vários pensamentos ou desejos inconscientes se fundem em uma imagem ou elemento onírico. Deslocamento        - Transferência da carga afetiva ligada a um conteúdo relevante para um elemento de menor significância. Dramatização         - Pensamentos abstratos são convertidos em imagens sensoriais ou narrativas visuais, como cenas teatrais. Simbolização         - Transformação de desejos, traumas ou conflitos inconscientes em imagens ou ações simbólicas. Elaboração Secundária - Conferência de ordem e aparência lógica ao conteúdo onírico. Prezado leitor, realizemos juntos que o sentimento individual de plenitude pode ser encarado como uma verdadeira fantasia narcísica. O  escritor argentino Jorge Luís Borges afirmou que não há um “Eu”, mas o cruzamento de infinitas histórias que o habitam. Ninguém se tornará iluminado imaginando figuras de luz, da mesma forma que a leitura de cardápios de restaurantes não será capaz de saciar a fome humana.Como disse Lacan, “não há sujeito plenamente transparente a si mesmo”. Nossa consciência é um palco iluminado por um facho de luz rodeado de sombras e é numa destas secções opacas que reside o nosso inconsciente. Como sabemos, é atributo deste mesmo inconsciente querer sempre se manifestar, não obstante as ferramentas empregadas para que consiga alcançar tal objetivo. Sonhos representam, pois, instrumentos de menor resistência às emissões desta partição do nosso aparelho psíquico. Parafraseando Jung, sonhos não mentem; são símbolos puros, vivos e genuínos da alma humana. São resultado de uma função mental que transforma elementos brutos das nossas experiências emocionais em pensamentos propositalmente desorganizados e confusos. É através deles que o inconsciente envia toda espécie de fantasias, seres estranhos, terrores e imagens ilusórias à mente humana. Seu adequado entendimento depende, portanto, de nos tornarmos conscientes da nossa escuridão anímica. A poetisa Cecília Meireles postulou que havia aprendido com as primaveras a se deixar cortar para voltar sempre inteira, uma boa metáfora para simbolizar o ofício psicanalítico. Lembremos: somos uma pergunta. Somos feitos de palavras que não dissemos. Somos feitos e refeitos diária e continuamente.Conhecemo-nos na medida em que nós nos destruímos. Sigamos, pois, alguns grandes aforismas da humanidade: o primeiro, pertencente à entrada do Oráculo de Delfos, Templo de Apolo, “Conhece-te a ti mesmo”; o segundo, de Friedrich Nietzsche em “Assim falava Zaratrusta” – “Torna-te quem tu és”. Deixe-se ser conduzido e mergulhe, pois, nas profundezas da sua mente, no seu próprio inconsciente. “Conhece-te ou te devoro”, diria a você, prezado leitor, a Esfinge de Tebas. O último parágrafo contém citações adicionais de Clarice Lispector, Marguerite Duras, Virginia Woolf e Georges Bataille.

Pensar o que Acontece sem Perder o que se Sente

admin Artigos 13 agosto 2025
Por Carlos Guilherme - Quando penso em “abstrair” dentro da clínica psicanalítica, não vejo isso como ignorar fatos ou se distanciar da realidade. Para mim, abstrair é suspender por um momento o detalhe imediato, para enxergar o padrão emocional que organiza a experiência. É mudar a lente para ver a trama maior. Com Freud, observei que esse movimento é como a passagem das “coisas” para as “palavras”: transformar o bruto em simbólico, tornar pensável aquilo que, de início, só se sente. Não é intelectualizar para fugir do afeto, mas nomear para poder se aproximar dele com segurança. Com Klein, pensei que, ao abstrair, muitas vezes saímos do concreto — daquela pessoa ou situação específica — para perceber o objeto interno que está sendo ativado. Podemos então identificar fantasias recorrentes, como a de que “o objeto bom some e o objeto mau permanece”, e mapear movimentos psíquicos entre fragmentação e integração, sem rotular, mas compreendendo o funcionamento. Com Bion, entendi a importância de estar “sem memória, sem desejo e sem compreensão”, no sentido de me despir das teorias prontas para poder conter o material que o paciente traz. É ali que a abstração se torna função alfa: receber o que chega ainda bruto, metabolizar e devolver numa forma que possa ser pensada. Na prática, isso quer dizer que, se um paciente me conta três situações diferentes e, em todas, ele conclui dizendo “acho que incomodo”, eu deixo de lado, por um momento, os detalhes de cada história e presto atenção no que elas têm em comum. Percebo então um padrão: “quando me aproximo, sinto que corro o risco de ser rejeitado”. Organizar assim não significa negar o que aconteceu em cada caso, mas abrir caminho para entender de onde vem essa sensação, como ela aparece na relação comigo (transferência) e quais estratégias o paciente usa para não entrar em contato com essa dor. Abstrair, para mim, é um trabalho de coautoria: o paciente arrisca nomear sensações, eu contenho e devolvo; ele prova se faz sentido, e juntos construímos um enunciado que organiza a experiência. A abstração só cumpre seu papel quando devolve liberdade — quando o paciente, diante de um fato semelhante, pode responder a partir de si, e não apenas reagir no automatismo do passado. Gosto de sintetizar assim: Abstrair é aprender a pensar o que me acontece, sem perder o que eu sinto. E, na clínica, é justamente nesse ponto que nasce a possibilidade de transformação.

A Sessão que Nunca Aconteceu

admin Artigos 05 agosto 2025
Por Juliana Oliveira Macedo Malassise -  Diversas vezes me imagino no fatídico momento da primeira experiência como analista. Nesta fantasia estou concentrada e tentando não transparecer o medo ou qualquer outra emoção que virá com o relato do analisando. Sou uma pessoa expressiva, como vou treinar este comportamento? Tento imaginar quem será essa pessoa, vou querer saber tudo sobre ela! Como controlar as emoções e me voltar a técnica? Será que seremos capazes de construir um vínculo? Já vivo uma contratransferência durante este sonho e me frusto, sempre numa tentativa de controle. Mas a psicanálise não é ciência, não é empírica, está na singularidade da experiência, portanto nunca será possível prever uma sessão de análise.       Me conforto pensando que estou no caminho da formação que Freud propõe, vou me esforçar na escuta real e cuidadosa e acredito que até lá serei capaz de conduzir a associação livre e a atenção flutuante. Mas interpretar o inconsciente, as resistências e construir uma transferência positiva com o paciente, me intimidam. Nosso trabalho é complexo, lidamos com o recalque, com a fuga, com a ferida. Quem são os corajosos que retornam para sua sessão semanal de análise, lidando com os mecanismos de defesa provocados por este processo e dispostos a falar tudo sem censura? E se meu analisando não voltar? Freud enfatiza que ler não é suficiente, é preciso dominar a técnica e seguir um método clínico rigoroso. Reflito que isso exige horas de voo, supervisão, análise pessoal. E durante esta construção do meu Eu analista, como lido com a frustração de saber que meus primeiros analisandos me terão ainda prematura, recém-nascida e frágil?  Freud enfatiza que o início do tratamento psicanalítico é primordial e cria as condições para a análise. Sem pressão, mas… temos que acertar de primeira! O paciente deve entender que o autoconhecimento e a fala do analista serão chave no processo. Reflito sobre a importância do contrato entre analista e analisando que o autor propõe, afinal o compromisso do paciente durante este longo processo, é parte significativa da efetividade. Neste processo de reflexão sobre as regras no meu setting psicanalítico, reflito o que inviabilizaria a análise para o meu Eu analista. Quais situações não serei capaz de conduzir? Quais compromissos vou propor para meu analisando? Quem não sou capaz de analisar? Muitas perguntas, poucas respostas.  Me imagino aguardando por longas sessões a tão esperada transferência e a qualquer sinal dela um sorriso interno: é isso, agora devo estar no caminho certo. Será que ele vê em mim uma mãe, um pai… sou muito nova para ser mãe dele. Mas existe aqui um afeto deslocado, transferido, a sessão está viva! Agora preciso explorar esta experiência emocional e instigar esta conversa. Este seria um cenário quase perfeito, mas se a transferência for negativa ou erótica, será que é possível conduzir? Para isso serão necessárias muitas horas de supervisão e análise pessoal.  Este P&L está negativo, com sorte em 5 anos terei zero a zero em minha contabilidade.  Freud nos alerta sobre a transferência negativa, mas considerando a ambivalência dos afetos, suponho que ela deva ser comum. Me pergunto constantemente como lidarei com ela e se será possível não contra transferir. Como despersonalizar esta experiência? Nestes momentos serei a analista, ou meu inconsciente irá aparecer e me defender com uma resposta automática e repetida? Freud não nos instrui sobre como conduzir uma transferência negativa, ele menciona que em cenários como este o processo psicanalítico pode se tornar até inviável. Discordo. Em minha reflexão a transferência é negativa e positiva simultaneamente sempre, como nossos afetos que divergem e se misturam. O amor é ódio, constantemente cheio de raiva, remorso e decepção. Vejo a conduta neste cenário similar a que Freud nos recomenda na transferência positiva, deixar a vivência da transferência acontecer sem reprimi-la ou agir sobre ela correspondendo-a. Com paciência, neutralidade, escuta atenta e ética, a transferência deve ser interpretada: o que o inconsciente está repetindo durante a sessão de análise? Reflito que uma transferência em seus momentos negativos possa ser contornada, e continuar sendo vivida pelo paciente durante seu processo psicanalítico.               Me questiono como será conduzir uma transferência erótica de forma ética e neutra, interpretando-a e talvez precisando ter está difícil conversa com o analisando. Será que seguirei o caminho do Jung e quiçá muitos outros, e viverei um romance?  Será que indico a psicanálise clínica para as minhas amigas solteiras? Ser analista será então lidar com afetos intensos ou até perturbadores durante o horário comercial e tenho que me preparar para tratá-los como material clínico? Hilário, mas me defendo com o humor sádico quando sinto desespero.    Felizmente o manejo técnico da transferência amorosa proposto pelo autor é claro, o que entendo que ajudou a psicanálise ao longo de sua história a se consolidar como uma prática ética e respeitada. Ser neutro significa não corresponder e não rejeitar, manter a postura profissional e o foco na clínica interpretando o conteúdo transferencial do amor.    Após refletir, me conformo concluindo que esta e muitas outras experiências serão mais temerosas até serem vividas, contudo o debate e as experiências compartilhadas na nossa egrégora tem me fortalecido e me preparado para o futuro.      Quantas repetições tenho observado em minha vida após estudar o método psicanalítico freudiano, como não tinha percebido antes? Estiveram sempre aqui, gritando! Mas o dia a dia automático nos entope de atividades, máscaras e performance. Não temos tempo ou espaço para lembrar e elaborar o que o inconsciente transborda. Viva a análise pessoal, preciso dela!  E com meu analisando? Quando estabeleceremos uma transferência forte que permitirá uma repetição? E será que seremos capazes de construir as lembranças dos recalques contidos nela? Percebo a fragilidade do analisando em tal situação, no qual a relação analítica permite a manifestação inconsciente. Se o setting analítico não for confiável, confortável, a experiência pode se tornar mais um evento traumático. E definitivamente entendo a insistência do autor com a transferência. O desafio de enfrentar a repressão e superá-la exige um alicerce, construído sessão a sessão. O termo repetição de padrões atualmente ganhou escala, contudo sabemos o que fazer com tais repetições? Qual o conteúdo latente por trás de tais encenações e quantas camadas serão enfrentadas para acessá-lo? E mesmo quando a elaboração analítica nos traz tais respostas será que estamos prontos para abandoná-las? Quantas vezes em minha análise pessoal me vi desgastada e envergonhada por trazer novamente o mesmo assunto que intelectualmente já acreditava ter superado. Como analistas sabemos que sempre existe mais uma camada a ser explorada, e que parte do inconsciente jamais será acessado. Todavia para o analisando o processo pode ser cansativo e dolorido demais. Me questiono como incentivá-lo, como não o perder e como transmitir confiança através de uma metodologia tão subjetiva.    Freud corrobora com Kant ao relatar sobre a realidade. A psique transforma a realidade dentro de um molde, portanto o objeto em si é sempre incognoscível. A realidade assim com a psicanálise é singular. Físico e psíquico nunca são o que parecem ser, e no meio destas incertezas se constrói o trabalho de um analista. Consciente de que a realidade do inconsciente é inacessível, o analista vive em meio a seus próprios sintomas, atos falhos, sonhos, fobias, impulso, intuições e associações. Tentando interpretar sintomas, atos falhos, sonhos, fobias, impulsos, intuições e associações de seu analisando. E associar estes atos latentes com processos conscientes, como representações, decisões, aspirações. Haja atenção flutuante para dar conta desta complexidade em 50 minutos de sessão, e enquanto isso analisando e analista angustiados na busca de uma quebra de censura psíquica indestrutível.  Sou censurada por mim mesma. Censura do eu, censura do super eu, censura do inconsciente.  Censura que vem da infância na qual eu acreditava ser dona de minhas pulsões e que permanece atemporal em minha mente. Não importa que minha lógica e vivência tenham me trazido novas realidades. A primeira infância marca, tatua na psique limites invisíveis, e somos retirados do princípio do prazer e arremessados na realidade na latência. Não é de se admirar que todos tenhamos traumas, como prefiro chamar, e que eles certamente como o autor descreve, pipocam na angústia nossa de cada dia.  Contudo ainda me questiono o que é este tal de inconsciente que tenho que interpretar? Imagino um calabouço escuro no subsolo que guarda tesouros, nossos prazeres, ligado ao consciente por uma escada. Esta escada, o pré-consciente, permite algumas pulsões transitarem, mas existe uma porta trancada que limita o acesso, a repressão. Estes três ambientes estão em constante movimento… e subir e descer escada o dia todo cansa! Precisamos descansar! A energia mental consome diariamente 20% da energia total do nosso corpo, e o cérebro possui apenas 2% em tamanho. Os pensamentos cansados por esta dinâmica, buscam formas de chegar ao andar de cima e assim sintomas, atos falhos, sonhos, fobias, impulso, intuições e associações conseguem destravar a porta.   Como analistas estamos subindo estes degraus com nosso analisando, conduzindo este processo exaustivo. Quando meu analisando precisa de uma pausa? Será que ele está pronto para o próximo degrau? E se ele quiser descer a escada novamente, afinal descer é sempre mais fácil do que subir?  Na infância, quem conduziu ou impediu a subida desta escada? Imagino que a escada pode ter sido marcada por obstáculos vindos da realidade, nossos traumas. Um degrau desnivelado ou uma tábua falsa, que dificultam ainda mais esta subida. E os prazeres perdidos a muito tempo no fundo do calabouço nos assustam, causam estranheza, e se forem perigosos? E se forem extraordinários? É inspirador conduzir esta subida, esta transformação. Respiro fundo e sigo para a próxima leitura, o próximo aprendizado, o próximo analisando. Sei que o caminho é escuro, e que muitas vezes não saberei como enfrentar o próximo degrau. Mas me comprometo e me responsabilizo entendendo a complexidade de ser analista, e finalmente concluo que um degrau em falso na minha própria subida ou o medo desta escuridão estão intrínsecos ao processo.                 

A Palestra do Recalcado

admin Artigos 21 julho 2025
Por Rodrigo Lopes Barreto -  Boa noite a todos! Acredito que a maioria de vocês me conheça, mas talvez tenham me esquecido, ou rechaçado, e alguns podem até ter me retornado, sou muito diverso, estou em todos e por vezes sou vários na mesma pessoa... Sem mais delongas, meu nome é Recalcado, pouco se falava sobre mim até do final do século XIX, quando apareceu um senhor que fez de me encontrar seu ofício. Em termos atuais, ele era meu stalker, e por questões jurídicas estou proibido de dizer seu nome. O assunto é sério e vamos partir da minha origem. Eu não queria ter sido recalcado, mas um dia fui uma experiência afetivamente marcante, porém muito desagradável, intolerável, experiência essa que não pôde ser processada ou ab-reagida, e por isso mantive todo o afeto que me coube inicialmente. Eu geraria muito sofrimento se constantemente lembrado, soube que o aparelho mental se esforça muito em manter a soma de excitação constante ou o mais baixo possível, e que eu atrapalharia esse equilíbrio. Fui rotulado como trauma psíquico e considerado incapaz de estar no consciente, fui reprimido e transferido para o inconsciente. Quando cheguei ao inconsciente até de corpo estranho fui chamado, e não bastasse isso, meu stalker insistia em dizer que sou de conteúdo sexual, pior que isso, ele afirmava que apenas representações de conteúdo sexual poderiam ser recalcadas, dizia que produziriam um processo excitatório nos órgãos genitais semelhantes aos produzidos pela própria experiência sexual, e que esta excitação somática depois seria transferida para a esfera psíquica. Tratarei minha relação com a questão da sexualidade num momento futuro desta palestra. É tabu né gente? Estar no inconsciente é difícil, não gosto de viver aqui, é escuro, estranho e inacessível a maior parte do tempo. A pressão é enorme, ninguém me procura e eu quero ser lembrado, quem sabe ajudar a pessoa que me abriga a ab-reagir. Quero retornar e é nesse momento que tudo se complica. Começo a tentar fugir e a mandar pequenas mensagens para o consciente, mas encontro algo muito forte, a defesa. A defesa é linha dura e opera para barrar tudo que põe em perigo a consciência. É a inimiga número um dos desejos e afetos reprimidos do inconsciente, e das formações e representações que de nós derivam. Sempre que tento voltar ela me bloqueia, mas nem mesmo as melhores defesas, dos melhores times de rugby são imbatíveis, e às vezes a defesa do consciente falha... (o Recalcado olha afrontosamente para a plateia e dá um beijinho no ombro) ... e eu retorno. O meu retorno é penoso, a defesa me deixou passar, mas a lembrança que eu queria levar, tal qual um jogador de rugby, foi empurrada, puxada, esmurrada tão intensamente que foi deformada e voltou como um sintoma. Apesar de ter várias mágoas em relação ao meu stalker, devo admitir que ele fez um excelente trabalho ao estudar as neuropsicoses de defesa e categorizá-las, dando especial atenção à maneira como eu me formo, e ao sintoma que gero com meu retorno. O primeiro grupo estudado por ele foram as neuroses histéricas, nelas eu estou relacionado à lembrança de um trauma sexual da infância, sofrido de forma passiva, usualmente por mulheres, e esta lembrança tem um efeito danoso maior que o trauma em si, ela é reprimida e eu surjo. Quando eu tento retornar nessas pessoas sou somatizado em sintomas no corpo, esse processo chama conversão, e contém um traço mnemônico de mim. Posso retornar como vômitos, paralisias, dificuldades de deglutição, cegueira, dores, espasmos, afasias, tremores... Que mundo cruel, justo eu, que só queria retornar e provocar uma ab-reação1 . O segundo grupo são as neuroses obsessivas, aqui também há uma experiência sexual, mas praticada de forma prazerosa e participativa, geralmente acomete homens e costuma ocorrer num momento mais tardio da infância. Aqui meu conteúdo é uma autoacusação, que fica ligada à lembrança dessas ações prazerosas, a defesa me contém por um tempo e quando ela falha eu retorno, mas dessa vez acontece uma espécie de trégua, chamada de formação de compromisso, que nada mais é que um jeitinho de ser admitido no consciente, satisfazendo ao mesmo tempo os desejos do inconsciente e as exigências da defesa, alguma coisa contemporânea toma o lugar de algo do passado e alguma coisa sexual é substituída por uma não sexual. Dessa trégua surgem os sintomas, que são os pensamentos e as ações obsessivas. Por último temos as paranoias, mais uma vez oriundas de uma experiência sexual na infância. Na paranoia meu retorno é uma grande bagunça e pode trazer grande variedade de sintomas. As alucinações visuais por exemplo, carregam traços mnêmicos similares às histerias, e assim como nas neuroses obsessivas há autoacusações, e quando a defesa falha, meu conteúdo auto acusatório volta inalterado, destinado a terceiros, e o sintoma gerado é a desconfiança nas outras pessoas, esse processo é chamado de projeção. Não posso terminar esta exposição sem falar na técnica que meu stalker desenvolveu para me libertar, inicialmente de forma forçada, com uso de hipnose, e depois com o desenvolvimento de um processo que acessa o que está inconsciente e remove camada por camada o que lá está, com muita escuta e paciência. Como muso inspirador eu acho que merecia parte dos direitos autorais e... (nesse momento o Recalcado vê na plateia seu advogado desesperado pedindo que ele pare de falar) ... chegamos ao fim dessa palestra, não deixem de acompanhar meu podcast e quem tiver interesse poderá adquirir cópias autografadas do meu livro ‘Voltei, e agora?’ na saída do anfiteatro. Agradeço a todos pela atenção, e me desculpem pelo trocadilho, mas qualquer hora eu retorno. Nota do autor 1. Que dificuldade se colocar no lugar de um afeto recalcado.

Da Histeria à Psicanálise

admin Artigos 16 julho 2025
Por Marcio Ferreira de Carvalho -  A psicanálise nasceu de um novo entendimento sobre as doenças psiquiátricas que se seguiu a promulgação da Lei dos Alienados de 1838, na França. Até então, pacientes psiquiátricos formavam um conjunto de loucos cujo destino era a varredura social mediante confinamento, muitas vezes arbitrário, em asilos ou hospícios. Esta mudança de paradigma nos levará, anos mais tarde, às novas práticas médicas desempenhadas por Jean-Martin Charcot, Josef Breuer e Sigmund Freud, dentre outros, uma vez que o preconceito outrora vigente dará lugar, mais tarde, a um novo e genuíno interesse científico pelos doentes e pelas doenças mentais.As teorias vigentes no período pré-psicanalítico diziam que as doenças mentais tinham obrigatoriamente causas biológicas, além de apresentarem representações anatômicas neurológicas sólidas. Para Freud, no entanto, a comprovação da existência de um inconsciente humano era uma hipótese cada vez mais plausível e este ponto de vista, junto com várias outras divergências científicas com o Dr. Meynert, chefe da Clínica Psiquiátrica da Universidade de Viena, seu local de trabalho, conduzem estes dois profissionais a uma ruptura definitiva, culminando no desligamento de Sigmund Freud da instituição. Adicionalmente, Freud era judeu. Para atingir a posição que almejava, a de professor titular, dependia do aval do Ministério da Educação e, em certos casos, do próprio Imperador Francisco José I. Isto era algo de ocorrência extremamente difícil para a época em questão. De Viena para Paris. A histeria foi a condição mental modelo para o desenvolvimento da psicanálise. Assistindo às aulas ministradas pelo Prof. Charcot em Paris, Sigmund Freud tem contato com uma nova realidade em psiquiatria. Atuando no Hospital Salpêtrière e utilizando a hipnose como instrumento principal de pesquisa, Charcot constata que diversos sintomas histéricos tais como paralisias, tremores e cegueira podiam ser eliminados, recriados ou mesmo modificados durante o estado de transe. Adicionalmente, era possível fazer com que um paciente virtualmente copiasse os sintomas de um outro enfermo utilizando-se da própria sugestão hipnótica. Lembremos que o histérico é, em última análise, um grande imitador. Tendo como base as claras demonstrações por parte de Jean Martin Charcot que os sintomas histéricos não se apoiavam em fenômenos orgânicos ou estruturais, foi a partir do Salpêtrière que Freud formula as suas primeiras teorias sobre a mente humana e alguns dos seus sofrimentos psicológicos.             Na sociedade vienense do final do século XIX e início do século XX havia, sobretudo entre mulheres de classe média e alta, uma elevada prevalência de uma condição patológica reconhecida como histeria. Este distúrbio mental marcantemente feminino, que toma seu nome da palavra grega “hystera” (útero), era bastante vinculado às repressões sociais direcionadas às mulheres não só desta época, mas ao longo de toda história. De forma ainda mais específica, era resultado das contenções impostas ao corpo e à sexualidade feminina, eclodindo, conforme observado mais tarde por Sigmund Freud, como uma expressão indireta do sofrimento psíquico destas pacientes. Um abuso, com sua dualidade moral entre agressão e prazer ou um conflito emocional com marcante apelo sexual, ambos conduzidos por um dos mecanismos menos primitivos de defesa do Ego, a repressão, teriam suas representações e emoções recalcadas no inconsciente para permitir que o indivíduo pudesse seguir em frente com a sua vida de forma razoavelmente sã sob ponto de vista mental. Após um período de incubação variável, a energia não ab-reagida e reprimida, todavia, insistiria em se desprender do seu local de armazenamento provisório e regressar para a consciência de forma modificada, neste caso, através da conversão desta força emocional em uma miríade de manifestações clínicas somáticas.  Esta ocorrência seria caracterizada como o “retorno do recalcado” sendo, conforme descrito, uma tentativa de ab-reação de um fenômeno que não foi adequadamente tratado pela consciência. Nesta situação, podemos aludir que parte do vapor emanado por uma panela de pressão psíquica queimaria, sob ponto de vista figurativo, a pele do paciente em questão.  Mais de três mil anos de história, mais precisamente a partir do Papiro de Ebers de 1900 A.C. no Egito Antigo, testemunham o longo embate entre a histeria e os provedores de assistência de saúde. No documento egípcio, um útero rebelde, errático e itinerante que flanaria pelo corpo feminino foi acusado de ser o responsável pela gênese da histeria. Magnetismo, propostas de casamento, constituição de uma prole, relações sexuais e até mesmo o emprego de chumaços perfumados intravaginais já foram propostos como tratamento para a enfermidade em tela. De forma ainda mais brutal, bruxarias e feitiços, fogueiras, possessões demoníacas e exorcismos, além de mutilações também foram vinculados ao problema. Todos estes fatos, bem como o reconhecimento mais tardio dos altamente prevalentes transtornos afetivos como doenças psiquiátricas autônomas servem de explicação para que a histeria fosse o foco inicial dos esforços científicos por parte dos outrora neurologistas e agora futuros psicanalistas vienenses.          Josef Breuer conduz, em Viena, o primeiro tratamento sistemático de uma paciente com histeria. A enferma em questão recebeu, para fins de privacidade, o pseudônimo Anna O. mas sabe-se hoje em dia que se tratava da Sra. Bertha Pappenheim, assistente social, mulher judia e feminista austríaca. Para fins terapêuticos, Breuer emprega a hipnose para lançar mão de uma técnica de sugestionamento durante o estado de transe que conduzirá, mediante a recordação de antigos eventos traumáticos, ao abrandamento ou desaparecimento dos sintomas conversivos demonstrados pela paciente. Esta técnica passa a ser reconhecida como Método Catártico e a própria Bertha Pappenheim cunha, após percepção de sua flagrante melhora clínica, o termo “Cura pela Fala”. A frase foi dita em inglês “talking cure” junto com a expressão “chimney sweeping”, limpeza da chaminé, que também foi proferida pela mesma paciente como alusão a esta mesma terapêutica catártica. Por razões patológicas, nesta altura, Bertha só se comunicava em inglês. Uma outra paciente de Freud, a Sra. Emmy von N. disse a ele durante consulta: “cale-se e me deixe falar”. Este episódio é considerado como marco inaugural da técnica de associação livre, base da prática psicanalítica. O que determinou o colapso da terapia catártica? Dois obstáculos foram imediatamente observados por Breuer e Freud, agora seu colaborador: apenas 80% dos pacientes eram “hipnotizáveis” e o Método Catártico dependia, para sua eficiência, de um sugestionamento concebido pelo terapeuta e não pelo amadurecimento mental do paciente. Ou seja, com a técnica em questão não se conseguiria atender a futura e célebre frase de Sigmund Freud onde, “muito se ganharia se a miséria histérica individual pudesse ser transformada em infelicidade comum”, promovendo o fortalecimento dos processos psíquicos do paciente para enfrentamento dos desafios habituais de sua vida cotidiana. A partir da hipnose e do Método Catártico se chegará à observação de que a verbalização de pensamentos, sentimentos, representações ou palavras por parte do analisando, desde que livres de censura, filtros, preconceitos ou julgamentos, seria capaz de conduzir-nos ao estudo do inconsciente deste dado indivíduo. Trilhando este caminho, estruturas traumáticas psíquicas reprimidas únicas ou múltiplas poderiam ser atingidas e desconstruídas mediante a ocorrência da ab-reação que sempre demandaram. Sonhos, chistes, atos falhos e fantasias comporiam, mais tarde, outros recursos para acessar o inconsciente. Imaginemos um banco de quatro apoios onde cada um de seus pés representa um fenômeno reprimido ou recalque. A quebra de alguns destes suportes pode não conduzir de forma imediata ao desabamento de toda a estrutura. Mas em algum momento, quando um número suficiente de alicerces forem fragilizados, esta mesma estrutura terminará por entrar em colapso. Freud era gênio. É dos gênios subir nos ombros de seus predecessores para enxergar mais e além. Como todos os homens, no entanto, era falho. Humano, demasiadamente humano, com suas vaidades genéricas, vaidades médicas, rigidezes e prepotências. Mas imbuído de um objetivo terapêutico, desenvolveu um ofício até então inexistente que influenciou decisivamente toda uma coletividade. Uma verdade que perdura. Para Aristóteles, o indivíduo vive conforme a razão e a virtude. Exercer a atividade terapêutica seria, pois, usar o conhecimento e a razão em benefício da comunidade. Para Kant, a ajuda ao próximo é dever moral universal. Para Camus, ser para o outro é uma forma de existência autêntica, assumida com liberdade e responsabilidade. Ainda que a nossa tarefa seja apenas “psicanalisar”, e disso nada esperar, contradigamo-nos e almejemos ao menos o bom, lembrando sempre que o inconsciente seguirá sendo eternamente desconhecido, infinito e incognoscível para todos nós que somos muito, mas muito mais demasiadamente humanos do que o próprio Sigmund Freud.  

A segunda tópica e o drama interno entre Id, Ego e Superego

admin Artigos 26 junho 2025
Por Bruna Mafra - No texto O Ego e o Id (1923), Freud reformula sua teoria das pulsões, passando a reconhecer a existência de duas classes fundamentais: as pulsões de vida (Eros) e as pulsões de morte (Thanatos). Essa cisão altera profundamente a forma como o funcionamento psíquico é concebido, demandando a formulação de uma nova tópica do aparelho psíquico, agora dividido entre o Isso (id), o Eu (ego) e o Superego.  Nesse novo modelo, o lugar do esquecimento ganha contornos mais complexos. Essas três instâncias interagem de forma dinâmica e  constante. Essa reformulação tem implicações significativas para o objetivo do tratamento analítico. Enquanto na primeira tópica a análise buscava essencialmente trazer à consciência os conteúdos reprimidos do inconsciente, na segunda tópica o foco se desloca para a análise das resistências do Eu e das formações do Superego. O processo de análise passa a depender não apenas da rememoração, mas da reconfiguração das relações entre as instâncias psíquicas. Na primeira tópica, Freud observava um aparelho psíquico mais segmentando - Ics, Pcs e Cs, onde o recalque, operava de maneira mais intensa entre o Ics e o Pcs, e entre o Pcs e o Cs, com um recalque carregado de representações “travestidas” de uma certa lógica e simbolismo. Nas duas tópicas, o id continua representando a dimensão mais primitiva e inconsciente da psique, regida pelo princípio do prazer, incluindo as pulsões de vida e pulsões de morte. Ele é formado por pulsões e desejos (libido) que buscam satisfação imediata, assim como os impulsos de autoconservação, sem considerar as demandas da realidade ou as normas sociais. O id é atemporal e irracional, uma força bruta que, se não controlada, poderia levar a comportamentos caóticos e destrutivos. Para equilibrar os desejos do id com as exigências do mundo externo, surge o ego, guiado pelo princípio da realidade que opera na intermediação entre os impulsos do Id e o superego com suas condições da realidade. O ego tem uma parte consciente e outra inconsciente. Ele desenvolve mecanismos de defesa, como a repressão, a sublimação e a formação reativa, para lidar com conflitos internos e externos. O ego se torna um agente central na economia de energia do aparelho psíquico e permite ao indivíduo agir de forma socialmente adequada sem reprimir completamente seus desejos. O superego, por sua vez, representa a internalização das normas sociais, morais, culturais e religiosas e dos ideais e modelos parentais. Desenvolvido a partir da infância, ele atua como um juiz interno, impondo culpa e autocontrole.O superego pode ser visto algumas camadas de construção: como o Ideal de Eu dos pais, que funcionam como modelos para a criança e adolescente, onde além de serem introjetados pela criança, recebem a projeção do narcisismo dos pais. Além disso, é composto por uma consciência moral social e culturais e passa exigir que o indivíduo se comporte de acordo com padrões estabelecidos. Um superego excessivamente severo pode gerar sentimentos intensos de culpa e inibição, dificultando a expressão saudável dos desejos.A interação entre id, ego e superego é complexa e dinâmica. O ego está constantemente tentando equilibrar os desejos irracionais do id e as imposições rígidas do superego. Esse processo pode gerar conflitos psíquicos que se manifestam em sintomas neuróticos. Esse processo ocorre por meio de representações, como imagens, palavras, chistes, atos falhos e sonhos, que permitem que o inconsciente seja captado pelo aspecto pré-consciente do ego. Assim, o que antes era inconsciente se transforma em material psíquico acessível à consciência. O ego, portanto, funciona como um filtro entre as percepções externas e internas, mediando a relação entre o id, o superego e o mundo exterior.O ego, com sua porção consciente e inconsciente, recebe e processa informações tanto do mundo interno quanto do externo. Ele é responsável por traduzir as vontades e paixões do id em manifestações compatíveis com a realidade, ao mesmo tempo em que tenta conciliar essas demandas com as exigências morais do superego.A teoria do desenvolvimento sexual e o Complexo de Édipo com a segunda tópica, passa por uma transformação e reformulação. Na primeira tópica, no Complexo de Édipo, a criança tem uma ligação muito forte com o genitor do sexo oposto e vê o do mesmo sexo como um tipo de concorrente. Esse conflito leva à angústia de castração (no menino) e à inveja do pênis (na menina), resultando na repressão dos desejos por medo da castração. O Complexo de Édipo nessa topografia é resolvido quando a criança internaliza as regras e valores do genitor do mesmo sexo, moldando sua identidade. Na segunda tópica o desejo da criança pelo genitor do sexo oposto nasce junto com o sentimento de rivalidade pelo outro genitor. O Id impulsiona os desejos edípicos, enquanto o Superego (agora visto como herdeiro do Édipo) surge a partir da repressão e internalização das figuras parentais. O Ego desempenha um papel mais ativo, mediando os desejos do Id e as exigências do Superego. Na segunda tópica, o Complexo de Édipo não é apenas um estágio infantil, mas também influencia a estruturação do psiquismo ao longo da vida. O ego entra, para tentar organizar essa bagunça ajudando a controlar esses desejos e evitar o gasto excessivo de energia gerado pelos conflitos. Isso pode gerar ansiedade e mobilizar mecanismos de defesa. O superego surge como aquela voz interna que diz o que é certo e errado. Ele se forma justamente depois que o Complexo de Édipo é resolvido, trazendo regras e valores que a criança aprende com os pais e com a sociedade.  Durante a fase fálica, o Complexo de Édipo chega ao seu auge. A criança começa a entender que não pode ter o genitor para si e reprime esses desejos. É a partir dessa repressão que o superego se fortalece e a moralidade começa a se estruturar. Dependendo de como essa transição é feita, o indivíduo administra seus instintos e valores morais e sociais com equilíbrio, porém se essa transição não é bem resolvida no psiquismo do indivíduo, isso pode afetar a vida adulta, causando dificuldades nos relacionamentos amorosos, problemas com figuras de autoridade e segundo Freud, até algumas neuroses. Freud não via o Complexo de Édipo apenas como um conflito passageiro, mas como uma etapa fundamental na formação da personalidade. Afinal, é por meio desse processo que o indivíduo aprende a lidar com desejos, regras e a sua própria identidade. A segunda tópica é um marco na história da psicanálise. Ela não apenas amplia a compreensão sobre os conflitos psíquicos, mas também oferece uma base teórica indispensável para a prática clínica.

O aparelho psíquico em ação

admin Artigos 23 junho 2025
Por Karen Rodrigues A. Chaves -  O inconsciente, a sexualidade, o princípio do prazer, a teoria das pulsões e a noção do aparelho psíquico já eram a base da técnica psicanalítica de Freud, quando ele percebeu que o aparelho psíquico era mais amplo do que se pensou inicialmente.Freud sentiu a necessidade de aprofundar a teoria para poder explicar os fenômenos psíquicos que não conseguia com a primeira tópica. Surge então a segunda tópica.Na primeira tópica o princípio do prazer era o recalque, e o objetivo era tornar consciente o inconsciente, com o prazer ligado a descarga, com um aparelho psíquico mecanicista e com o inconsciente muito ligado ao reprimido.Quando ele instituiu a segunda tópica, já estava convencido do papel decisivo das pulsões de vida e de morte, por isso o objetivo passa a ser o de se ter controle das suas pulsões. É quando ele percebe a necessidade de rever a sua teoria pulsional diante de pacientes com traumas de guerra, nos quais não se encaixava mais a teoria na qual as pulsões buscavam apenas o prazer. Em Além do Princípio do Prazer (1920) ele traz a compulsão, a insistência no desprazer, o levando a rever sua teoria e modelo econômico.Considerando a pulsão de vida - a busca pela satisfação e pela sobrevivência, e a pulsão de morte - o retorno ao inorgânico onde se tem o estágio zero de tensão, ele estabelece o modelo estrutural do aparelho psíquico, formado por 03 instâncias: Id, Ego e Superego. Essa divisão começou a ser apresentada em Além do Princípio do Prazer (1920) e ganhou corpo em O Ego e o Id (1923).A segunda tópica não substituiu a primeira mas mostrou que a mente não pode ser vista como compartimentos, com fronteiras demarcadas; mas como instâncias não fixas e que podem atuar de forma simultânea junto ao Ego, ao Id ou ao Superego.A partir da segunda tópica o inconsciente deixou de ser tratado como um lugar, como uma parte da mente, e sim, como instâncias e qualidades. Essas instâncias interagem entre si, gerando a dinâmica da psique. A palavra inconsciente então ganha contornos de adjetivo.O Id, que seria a instância que corresponde aos desejos, instintos, sendo o nosso grande reservatório de pulsões e nossa versão mais primitiva, já que no início nosso comportamento é determinado por impulsos. Ele não está atrelado a nossa realidade e o que ele busca é a descarga dos impulsos de vida e de morte. Ele representa a nossa animalidade.O Ego, a instância que estrutura a personalidade e equilibra a psique, tentando regular as pulsões do Id e as exigências do Superego. Ele é a parte do Id modificada pela realidade e por isso ele se esforça para colocar o princípio da realidade no lugar do princípio do prazer, e, apesar de ser a instância que se liga à consciência dominando a descarga de emoções no mundo externo, sua gênese está no inconsciente.É constituído por identificações, traços dos outros que trazemos para dentro de nós, construindo nossa personalidade. Uma etapa do desenvolvimento que é fundamental para a construção do EGO é o narcisismo, tratado por Freud no texto "Uma Introdução ao Narcisismo (1914)". Nele o indivíduo se concentra em sua própria imagem e corpo, sendo vital para desenvolvimento do seu senso de identidade e autoestima. Gradualmente ele deve migrar para escolhas objetais, se desprendendo do narcisismo primário.O Ego começa a nascer quando percebemos que é impossível viver querendo apenas satisfazer os nossos impulsos, e que a realidade impõe limites. Ele ganha substâncias nas relações com as pessoas que convivemos, trazendo o enriquecimento do Ego.O Superego é a instância que se forma a partir do Ego e consiste nos valores morais e culturais, e para Freud representava um residual das nossas primeiras escolhas, uma marca do complexo de Édipo, daquilo que é proibido.No interior do Ego algumas identificações, como as que fazemos com nossos pais e cuidadores, são tratadas de forma diferente por ele e ganham uma importância maior. São essas pessoas que nos corrigem quando erramos, que ficam decepcionados quando falhamos. Essa internalização de características dos pais ou cuidadores é o que Freud chamou de Superego. Essa importância especial coloca o Ego em posição de subserviência, de submissão a esse conjuntos de traços de identificação.Para Freud, ele é um resíduo das 1ª escolhas objetais do Id, e quanto mais forte tiver sido o complexo de Édipo mais intenso será o domínio do Superego sobre o Ego, como uma consciência moral.A segunda tópica nos trouxe importantes avanços quanto ao funcionamento do aparelho psíquico, e consequentemente nos objetivos do tratamento analítico.Na primeira tópica se considerava a localização da circulação pulsional, sendo o conflito pensado como retraimento ou investimento da libido do Ego ou objetal, e a patologia nasceria dessas articulações.Mas no modelo estrutural apresentado na segunda tópica, a patologia nasce de um conflito entre as instâncias Id, Ego e Superego. Ele passa a considerar uma articulação estrutural apoiada na ligação e no desligamento das pulsões, que circulariam entre as instâncias, onde as pulsões de vida e de morte não seriam contraditórias, mas sim, funcionam unidas.Quanto ao esquecimento, na primeira tópica ele é visto como um mecanismo de defesa que faz com que aquilo que indesejável ou doloroso fique no inconsciente, como em um sistema mental separado, e assim não acessado pelo consciente. Já na segunda tópica, o inconsciente é o reservatório do conteúdo esquecido, sendo o núcleo do recalcado pertencente ao Complexo de Édipo e a castração, e como Freud chama da Rocha da Castração.O processo de esquecimento como resultado da interação entre as 03 instâncias, Id, Ego e Superego, e como essas instâncias transitam entre o consciente e o inconsciente, o esquecimento pode ser o resultado do conflito entre elas.A forma como essas instâncias se desenvolvem é decisiva para a formação da personalidade, e entender o funcionamento ajuda a compreender a origem dos sentimentos, da culpa e da censura.Para um funcionamento psíquico saudável é necessário que o Ego seja forte, conectado com a realidade externa, para entender que pode relativizar os desejos do Id e as regras do Superego.Um Ego fraco constitui uma predisposição à neurose pois teme não atender o Id e também não atender as exigências do Superego.Por isso o objetivo da psicanálise passa a ser o de fortalecer o Ego para que o indivíduo adquira a segurança necessária para sua autonomia, possibilitando que consiga levar em conta a realidade sem com isso temer o Id e o Superego.

Técnica Freudiana e suas limitações

admin Artigos 17 junho 2025
Por Rafael Chiaradia - O método psicanalítico proposto por Freud sofreu várias reformulações ao longo de sua clínica. Deste modo temos a fase conhecida como pré-psicanalítica, onde desenvolveu o método catártico com o Breuer e por muitas vezes associado à hipnose e sugestão. Em seguida, já delimitado o método psicanalítico, colocou em primeiro plano a associação livre e a interpretação. Estas, por sua vez, revelaram a transferência e as resistências. A repetição, notada por Freud desde o início de sua prática clínica, assumiu uma outra roupagem com a criação da pulsão de morte.As questões que fizeram Freud abandonar a técnica da hipnose e sugestão, foi a percepção de que os sintomas não eram eliminados, mas sim, estes, voltavam com manifestações diferentes das iniciais. Talvez esta seja a razão mais importante, a sua percepção da necessidade de haver uma elaboração por parte do paciente e não apenas uma sugestão por parte do analista. Dito isso, Freud, iniciou a regra fundamental da associação livre e somou a interpretação dos sonhos. Técnica importante, pois o analista deve estar em atenção flutuante para que possa identificar os pontos da resistência e Freud acreditava que somente em um estado de mente em atenção flutuante é que o analista conseguiria detectar e trabalhar com o recalque. Ao entrar em contato com o recalcado, através do contorno das resistências, para que esse material recalcado adentre a consciência, liberando assim os afetos.  Sendo o sonho um desse retorno do recalcado, onde podemos através da associação livre de ideias e a atenção flutuante, entrar em contato com o recalcado e poder trabalhar sobre ele, ou seja, uma ferramenta utilizada por Freud para observar a manifestação de conteúdos recalcados. O nome dado a este novo manejo foi psicanálise.Mas foi em 1900 com a interpretação dos sonhos que Freud mudou o foco na abordagem da clínica, sendo o método catártico que estava ligado a forma de economia afetiva do paciente, e o método psicanalítico empenhado em decifrar os conteúdos representativos, pois direciona o olhar para o inconsciente, colocando os afetos em segundo plano, onde a catarse perde lugar para a interpretação das representações. Mas Freud não deixa os afetos de lado, uma vez que trabalhava sobre energias e que estas deveriam manter um certo equilíbrio no psiquismo, esses afetos livres causam um desequilíbrio carregando o psiquismo, assim precisando essas energias serem descarregadas, embora tenha adotado em sua segunda tópica um modo de funcionamento mais dinâmico, ainda assim, sempre esteve ligado aos afetos. Para Freud os sonhos são a realização de desejos. O que muda do método catártico e que estes afetos não seriam mais descarregados sob a forma de ab-reação, mas sim passariam a ser elaborados pelo processo de análise.(Repetir, recordar e elaborar). Para que se fosse possível interpretar estas representações, os pacientes eram encorajados para dizer tudo que visse a sua mente, bem como os relatos de seus sonhos, onde Freud ouvia os conteúdos manifestos, mas suponha que tinha conteúdos latentes, através desta maneira de interpretar que o sonho foi definido como a realização (disfarçada) de um desejo, este disfarce era imposto pela censura do eu, e ao estudar os sonhos ele o amou de primeira tópica, onde mais dois pontos foram adicionados, sendo eles: A transferência e resistência. Onde na transferência, o paciente reedita moções e fantasias relacionadas a essas figuras e projeta no analista. A transferência pode ser positiva ou negativa e contribui para relação analista analisando fortalecendo o elo. Já a resistência consiste num jogo de forças internas do paciente contra o tratamento, em que ele resiste em transferir suas emoções ao analista, por esta razão não consegue acessar os conteúdos recalcados.No desenvolvimento da teoria, Freud contribuiu com o Complexo de Édipo e a teoria da sexualidade. Em seu Livro: Os Três Ensaios da Sexualidade, Freud elabora as fases do desenvolvimento infantil – oral, anal, fálica e genital, sendo que em cada uma dessas fases o prazer libidinal é direcionado para diferentes partes do corpo. Entretanto no Complexo de Édipo a criança não é mais autoerótica, pois ao se identificar com o genitor de sexo oposto, coloca sua atenção no outro, e rivaliza com o genitor do mesmo sexo. Há também a descoberta da diferença entre os sexos, e surge o medo da castração, a forma como resolve este complexo determinará a qualidade das suas futuras relações. Freud ao estudar o aparelho psíquico, o definiu em três instâncias: o inconsciente, que é o local mais profundo da nossa mente; o pré-consciente, onde se encontram armazenadas as nossas memórias atuais; e o consciente, onde estão as memórias de fácil acesso. Esse estudo ficou conhecido como a primeira tópica e foi através do pensamento de Freud, que foi possível identificar os nossos atos falhos e os nossos desejos. Os desejos, assim como as memórias reprimidas, são emoções reprimidas do campo de controle do consciente. Esse conteúdo que fica reprimido é bastante doloroso e, por isso, nós o colocamos para o campo do inconsciente. Partindo dessa compreensão profunda do inconsciente, Freud desenvolveu a segunda tópica, em que ele definiu três estruturas principais que são responsáveis pela formação da nossa personalidade. Tendo em vista que estes são conceitos caros para à psicanálise, pois em um bom manejo clínico se faz necessário saber identificar a localização das instâncias psíquicas e, mais importante do que isso, necessita compreender como essas três estruturas se relacionam e operam em conjunto. Esse ponto é essencial, uma vez que os conflitos e as adversidades que enfrentamos ao longo da vida estão relacionados ao desequilíbrio e desarmonia entre o id, o ego e o superego. Dito isso, são instâncias psíquicas que vão dar acesso ao analista para que ele compreenda a personalidade do paciente e os possíveis transtornos que podem comprometer sua saúde mental. Ressalto que as duas tópicas (primeira e segunda) na teoria de Freud são muito diferentes, desse modo, elas não se excluem e sim se complementam, ou seja, é dado um destaque menor sobre o aspecto topográfico e, portanto, o aparelho psíquico passa a ser concebido sob o modelo das relações. Nesse período Freud não coloca mais em evidência noções de representantes, de traços mnêmicos, mas sim essencialmente o foco passa a ser sobre a noção de conflito psíquico entre as instâncias e até mesmo no interior delas. Sobre o limite de sua técnica tem a questão do tempo de “tratamento” por ser longo, Freud não analisava a transferência negativa o que também limitava sua técnica e o surgimento de outras clínicas psicanalíticas, terei a audácia de fazer uma provocação dizendo que a castração limita, e sendo o analista também castrado em seu próprio desenvolvimento, entretanto qual o limite? A intenção desta última “limitação” é expandir para pensar que toda ciência tem seu limite, e não há uma única teoria ou todas juntas que conseguem dar conta do que é ser humano. Durante o estudo das Teoria Freudianas o conceito que mais me chamou a atenção foi o complexo de Édipo, pois marca a transição da criança da fase anal para a fase fálica, onde a sexualidade se torna um foco importante. Além disso, a resolução do complexo é crucial para a formação da identidade e das futuras relações da criança.

Onde está morpheus?

admin Artigos 28 maio 2025
Por Bárbara Silvestre -  E se eu te dissesse que os sonhos que você tem enquanto dorme são realizações disfarçadas dos seus desejos mais profundos e reprimidos? Ainda, que tais sonhos são formações psíquicas significativas para o processo de autoconhecimento e não, fenômenos aleatórios e sem sentido. Talvez, você poderia rebater o meu argumento me relatando algum sonho aparentemente desconexo e solicitando a interpretação simbólica de tal sonho, ou até mesmo, questionar Morpheus, os oráculos, adivinhos religiosos a fim de encontrar qual a mensagem espiritual dos deuses por de trás daquele pesadelo? Se você for uma alma mais inclinada à ciência e os seus métodos científicos, poderá rebater a minha afirmação escoltado pelas mais diversas teorias neurocientíficas. Verdade seja dita, pouco importa a abordagem para se chegar à conclusão de que os sonhos são um mistério que intriga e movimenta a busca pelo seu conhecimento durante os séculos da civilização.Nesta breve dissertação eu não pretendo te convencer desvendar os mais profundos segredos do ato de sonhar, nem te fazer abandonar os seus pontos de vista e predileções. Inclusive assumo, meu caro leitor, que exauri meses de estudo e reflexões para te contar o que vem a seguir nessas palavras e, ainda assim, não sei ao certo se alcancei um epílogo pessoal sobre o assunto. Mas eu sei de uma coisa. O que aprendi esses meses que passaram me abriram uma infinidade de novos caminhos para trilhar e conhecer. E sei, principalmente, que ainda que modestamente, um conhecimento só é significativamente válido quando é compartilhado. Por isso, hoje compartilho com você a visão de Freud sobre a Interpretação dos Sonhos.Para o nosso teórico, os sonhos são uma via privilegiada para se ter acesso ao inconsciente e devem ser material para o processo de análise. Fugindo dos significados simbólicos universais e fixos na sua interpretação, Freud defende que a decodificação dos sonhos é um processo realizado pelo próprio sonhador a partir da associação livre das ideias no momento da análise que, com auxílio do psicanalista, pode descobrir como os elementos dos sonhos se conectam a sua própria história psíquica. Nesse sentindo, ao relatar o conteúdo manifesto do sonhos (isto é, a parte do sonho que é lembrada pela consciência e que, normalmente, se apresenta confusa, ilógica, simbólica e fragmentada) o sonhador pode alcançar o seu conteúdo latente (que diz respeito aos desejos recalcados e inconscientes que deram origem ao sonho). Por isso, a verdade por de trás do sonho só pode ser significada pelo próprio sonhador e sua história pessoal regressa.Entretando, encontrar o significado do sonho é um trabalho árduo. Afinal, enquanto realização de desejos que são reprimidos, tende a dizer respeito a aspectos e predileções da vida psíquica do sujeito que são delicados, dolorosos, vergonhosos. E, como tal, estão recalcados no inconsciente, ansiando pelo não lembrar em sua totalidade. Por isso, os sonhos são formados por elaborações primárias que buscam satisfazer tais desejos reprimidos, mas de uma maneira disfarçada que seja prazerosa (e não traumática) ao sonhador. Ora, essa elaboração primária diz respeito ao processo psíquico de transformar os pensamentos latentes em um filme vivenciado durante o sonhar, realizando uma espécie de catarse cerceada pelos mecanismos de defesa, como o deslocamento e a condensação. Esses mecanismos contribuem para tornar os sonhos difíceis de decifrar, enigmáticos e aparentemente sem sentido, camuflando seus conteúdos latentes a fim de evitar que sejam identificados pela consciência. O deslocamento é o processo responsável por transferir a importância dos aspectos que aparecem no sonho, ou seja, os elementos que deveriam ser centrais no sonho por dizerem respeito aos desejos reprimidos, aparecem para a consciência do sonhador como meros detalhes insignificantes, enquanto o que não é importante por não dizer respeito ao conteúdo latente recebe todos os holofotes e atenção psíquica, se tornando um conteúdo manifesto. A condensação, por sua vez, é o mecanismo de defesa responsável por sobrepor, fundir e metaforizar os elementos dos sonhos em um único símbolo de difícil decifração para a consciência do sonhador, obscurecendo e confundindo o conteúdo latente. Ao acordar, o sonhador começa um processo de elaboração secundária. Isto é, a busca consciente pela organização lógica do sonho e seus possíveis significados. Nesse sentindo, o conteúdo latente que foi deslocado e condensado para enganar a consciência, é efetivamente protegido por tais mecanismos de defesa a partir da tentativa do sonhador em reorganizar os elementos do sonho de maneira racional mas, sem ter a consciência do que é latente.Assim, as implicações clínicas do processo de interpretação dos sonhos exigem do analista plena atenção as incongruências do conteúdo manifesto pelo analisado, buscando desconstruir a narrativa produzida pela elaboração secundária a partir da técnica da associação livre das ideias, tornando possível ao paciente ter acesso aos conteúdos latentes e desejos reprimidos que deram origem ao sonho.É importante ressaltar, querido leitor, que A Interpretação dos Sonhos, de Freud, é mais do que uma obra que almeja desvendar os mistérios psíquicos dos sonhos. Leal à construção lógica e rigorosa de sua teoria psicanalítica, Freud demonstra aspectos análogos entre a maneira como os sonhos são formados na psiquê humana e o modo com que o inconsciente e os processos psíquicos operam. O consciente diz respeito aos conteúdos que o sujeito tem consciência, ou seja, o que ele compreende da realidade externa e sobre si mesmo. Os conteúdos que estão fora da consciência do indivíduo são divididos em outros dois processos psíquicos: o pré-consciente é responsável por armazenar os conteúdos sem grande carga afetiva, que podem facilmente emergir para a consciência ao receberem atenção do sujeito; por outro lado, o inconsciente desconsidera a realidade, dizendo respeito aos conteúdos que não tem acesso a consciência por manifestarem grande carga afetiva. O consciente e o pré-consciente estão inclusos na lógica temporal e operam de maneira progressiva, significando que, em um estado de vigília, as impressões são percebidas através do sistema perceptual do sujeito, que criam uma serie mnemônica e ganham acesso à motividade. O inconsciente e os processos oníricos são análogos porque não estão inclusos à lógica temporal e operam de maneira regressiva. Neste sentido, a energia psíquica flui por um sentido oposto ao dos pensamentos que possuem acesso à consciência. Nos sonhos, as series mnemônicas e os conteúdos latentes almejam romper o pré-consciente para terem acesso à motividade, entretanto, os mecanismos psíquicos de defesa retornam regressivamente esses conteúdos para o sistema perceptual do sujeito que constrói uma estória com enredo, imagens, sons e etc., podendo vivenciar sensações e experiências parecidas com o que poderia vivenciar se estivesse no estado de vigília e tivesse acesso a motividade. Ora, esse movimento regressivo é o movimento que a mente faz para dentro de si própria e, no que diz respeito ao inconsciente, encontramos os conteúdos recalcados sendo barrados pelas censuras e resistências do sujeito, a fim de evitar que tenham acesso a consciência.Deste modo, Freud conclui que tanto os sonhos, quanto os sintomas neuróticos e até mesmo os processos de transferência são fenômenos que revelam um mesmo padrão psíquico: o confronto entre os conteúdos recalcados para o inconsciente e a censura do pré-consciente que almeja barrar o acesso à consciência. É nesta perspectiva que Freud reitera o processo terapêutico psicanalítico como sendo tornar consciente ao sujeito os seus conteúdos recalcados, para além dos fenômenos de suas possíveis manifestações.Num primeiro momento, o diálogo interdisciplinar que brevemente tento semear nesta introdução pode parecer uma grande construções de linhas paralelas entre a psicanálise, os métodos neurocientíficos, os questionamentos filosóficos, as simbologias mitológicas e as crenças religiosas. Neste contexto, a busca pela interpretação dos sonhosapenas comunga enquanto objeto de estudo e qualquer tentativa para além disso é incongruente em sua manifestação lógica. Entretanto, para os leitores que adquiriram a técnica de saber ler as entrelinhas, será perceptível o conteúdo aqui latente. Para além da interpretação dos sonhos, no que diz respeito aos mistérios de suas formações, há um ponto de convergência. Sejam realizações de desejos inconscientes, processos químicos, devaneios, revelações divinas ou, até mesmo, a nobre visita de Morpheus, é impossível desassociar o sonho do seu sonhador. Cada ato de sonhar é único e intransferível e manifesta particulares do seu ser criador. Em última instância, a interpretação dos sonhos é a busca pela interpretação do sonhador. É um processo de conhecimento do ser humano enquanto sujeito único. É, também, a ânsia pelo autoconhecimento. É a tentativa de observar o que se encontra por de trás do Véu de Ísis.

Desvendando o "Estado de Mente de Fé" de Bion

admin Artigos 13 maio 2025
Por Mauro Costa -  Como assim, sem memória? Para muitos psicanalistas, o primeiro contato com as ideias de Wilfred Bion pode ser resumido na pergunta intrigante: "Como assim, sem memória?".Se essa pergunta não ecoou na sua cabeça, talvez com um leve tom de pânico e uma sobrancelha arqueada, ao se deparar com Wilfred Bion, parabéns, você é uma raridade ou talvez já tenha feito uso do "tetra fármaco" bioniano sem perceber.Longe de construir um castelo de teorias rígidas, Bion dedicou-se a pensar no psicanalista, oferecendo um conjunto de ideias para refinar e ampliar nossa capacidade de realizar a tarefa analítica.No cerne de sua obra está o que ele denominou "Estado de Mente de Fé do Analista". Este estado é sintetizado em uma recomendação que, à primeira vista, pode soar como um mantra ou um "tetra fármaco" desafiador: o analista deve buscar atuar na sessão sem memória, sem desejo, sem compreensão e sem evidência dos sentidos.Mas por que abrir mão de faculdades mentais tão essenciais?A reação inicial a essa proposta é, frequentemente, de estranhamento, costuma ser uma mistura de "não entendi patavina" com "esse sujeito só pode estar de brincadeira". Afinal, memória, desejo e compreensão são considerados pilares da nossa cognição e interação com o mundo. A sugestão de Bion de suspender essas faculdades parece contraintuitiva, quase ilógica.Por conta disso, alguns psicanalistas, sejamos honestos, arquivam Bion na gaveta do "complicado demais, deixa pra lá" ou até acham a ideia... hilária. E tudo bem, rir é o primeiro passo para não chorar de desespero ou de epifania, a linha aqui é tênue.Para começar a decifrar esse estado de mente de fé, é crucial saber que Bion é cirúrgico no uso da linguagem. Aqui ele usa essas palavras como um contrabandista de significados, ou seja, emprega termos técnicos, disfarçados de palavras do dia a dia.Então, não se trata de induzir amnésia, apatia ou uma recusa em pensar. Pelo contrário, essas recomendações devem ser compreendidas como uma disciplina mental ativa, um ideal a ser buscado, e não uma descrição literal de um estado a ser permanentemente alcançado. O objetivo principal desse "Estado de Mente de Fé" é criar as condições para que o analista possa entrar em contato com o desconhecido – o que Bion chama de "O" – e, assim, favorecer transformações autênticas no paciente. Trata-se de uma aproximação mais intuitiva e menos saturada pela razão e pelo conhecimento prévio.Vamos explorar o significado técnico de cada componente dessa recomendação, diferenciando-o da interpretação literal:Sem Memória:Não significa esquecer o paciente, sua história ou os fundamentos teóricos. Não é um estado de amnésia.Significa, tecnicamente, suspender o apego à memória como um registro fiel e imutável do passado. Evitar usar a memória para prever o futuro de forma determinística ou para explicar o presente de maneira causal e fechada. O objetivo é abrir-se à singularidade do momento presente da sessão, permitindo que novas configurações e compreensões surjam, em vez de encaixar o paciente em narrativas pré- oncebidas.Sem Desejo:Não significa falta de interesse, de investimento libidinal no trabalho ou de compromisso com o paciente. Não é ser apático e também não é para virar um vegetal desinteressado ou torcer secretamente para o paciente faltar.Significa, tecnicamente, ser capaz de suspender desejos específicos que podem obstruir a escuta genuína. Isso inclui o desejo de "curar" de forma diretiva, de "ajudar" segundo as próprias concepções do analista, de "ser um bom analista" e ter isso reconhecido, de "ter sucesso" ou qualquer outro anseio que possa direcionar o processo analítico para longe do que emerge autenticamente do paciente. É renunciar a controlar ou direcionar o processo terapêutico.Sem Compreensão:Não significa ser ignorante, estúpido ou abdicar da capacidade de pensar. Também não se trata de desligar o cérebro, abraçar a ignorância ou responder "sei lá" para tudo, embora, às vezes, um "sei lá" honesto seja melhor que uma certeza fabricada.Significa, tecnicamente, suspender a ânsia por uma compreensão imediata e fechada. É resistir à tentação de encaixar rapidamente o material do paciente em teorias conhecidas ou de formular explicações conclusivas de forma prematura. Trata-se de tolerar a incerteza e o nãosaber, permitindo que uma compreensão mais profunda, original e construída no encontro possa emergir ao longo do tempo.Sem Evidência dos Sentidos, ou melhor, "Com Evidência Mínima dos Sentidos":Não se trata de negar a percepção sensorial ou ignorar o que se vê e ouve. Não é para tapar os ouvidos e fechar os olhos. Bion não estava sugerindo uma sessão de privação sensorial digna de um retiro espiritual radical.Significa, tecnicamente, desvalorizar a percepção sensorial como a fonte primária ou única da "verdade" na sessão. É confiar menos no que é literalmente observado ou ouvido e mais na intuição e na percepção da experiência emocional subjacente – aquela que muitas vezes nãoé diretamente observável pelos sentidos, mas que se manifesta nos afetos e na atmosfera da sessão.Vale ressaltar, que é fundamental reafirmar: o "Estado de Mente de Fé" não é um estado definitivo ou um fim a ser alcançado de forma estática. Ele exige um "exercício ativo de renúncia disciplinada" das ferramentas que, embora úteis na vida cotidiana, como a memória causal, o desejo de controle, a busca por compreensão rápida e a confiança primária nos sentidos; podem saturar o campo analítico.Por fim, adotar essa postura bioniana se traduz em envidar um esforço constante, manter uma direção. Aqueles que se dispõem a explorar esse "mantra" embarcam em uma jornada corajosa, muitas vezes com mais dúvidas do que certezas, mas isso também pode ser encarrado como um convite potente para uma escuta mais profunda e, quem sabe, uma prática analítica menos previsível e muito mais viva.

Emoções e Aprendizagem???

admin Artigos 11 março 2025
Por Carlos Guilherme M. Teixeira* -  "A memória não é uma fita de vídeo que simplesmente reproduz o passado; ela é um processo dinâmico de ocorrência" Daniel L. Schacter A memória é uma aparência neurobiológica essencial para a aprendizagem, permitindo a coleta, o armazenamento e a recuperação de informações. A neurociência cognitiva classifica a memória em diferentes sistemas, como a memória sensorial, de curto prazo e de longo prazo, cada uma mediada por diferentes circuitos neurais. O hipocampo, por exemplo, tem o papel central na consolidação mnêmica, transferindo informações do espaço temporário de armazenamento para áreas mais permanentes. A aprendizagem ocorre por meio da plasticidade sináptica, mecanismo adaptativo pelo qual a experiência modula a força das conexões entre neurônios. Ex.: A dopamina, potencializa a consolidação da memória ao fortalecer as áreas relacionadas à recompensa e à motivação. Além disso, fatores como atenção, carga cognitiva e envolvimento emocional influenciam diretamente a eficácia da aprendizagem!!! (Minha interpretação sobre, lismam et al. 2011) Pensando sobre isso, a psicanálise acrescenta uma dimensão subjetiva à compreensão desse processo, destacando que um psiquismo bem estruturado é essencial para que a aprendizagem ocorra de maneira eficaz. Freud direciona a psicanálise, informando que conflitos psíquicos não resolvidos podem atuar como barreiras ao desenvolvimento cognitivo, gerando barreiras inconscientes que dificultam a aprendizagem. PENSE: A teoria do apego de Bowlby (1969) sugere que experiências emocionais precoces influenciam a autorregulação emocional, impactando diretamente a capacidade de concentração, memorização e construção de significados. Logo, podemos entender que a aprendizagem não pode ser compreendida apenas a partir da neurociência, mas deve considerar também os aspectos emocionais e subjetivos do indivíduo. A interação entre memória, emoções e processos inconscientes evidência que um ambiente seguro e afetivamente acolhedor é crucial para que o sujeito possa internalizar novos conhecimentos de maneira significativa e rigorosa. *Prof. Psicanalista, Especialista em Neurociência, aprendizagem e dependência química.
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